Negocio inmobiliario vende

06 de Junio de 2013

Uno de los grandes retos del sector consiste en generar información, con indicadores inmobiliarios, que llene el vacío que existe en el mercado sobre la vivienda usada.

Vender, comprar y arrendar son verbos que se conjugan y ponen en práctica todos los días, y son literalmente el pan diario de la actividad inmobiliaria, pero ¿qué tanto se sabe de la importancia real del sector inmobiliario en Colombia?

Haciendo un recuento del desempeño macroeconómico, las actividades inmobiliarias han mantenido una participación significativa y estable.

En los últimos once años esta ha rondado el 8,7% en la participación dentro del total del PIB y en 2011 fue de 8,2%, lo que equivale a 36,9 billones de pesos.

La rama de servicios inmobiliarios y de alquiler de vivienda ha evidenciado un crecimiento sólido durante la última década y el resultado del año 2011 no se aleja del promedio histórico de los últimos 11 años, de 3,2%.

Esto muestra que los resultados de desempeño son menos variables que los presentados por las obras civiles y las edificaciones, por lo tanto, es un sector que acostumbra tener una dinámica histórica consistente.

Otra de las variables que revelan la importancia de este sector es el empleo generado. Los servicios inmobiliarios y de alquiler de vivienda en las 13 áreas metropolitanas más grandes del país, en términos de números de ocupados, ocupan los primeros niveles, pues se contabiliza como el quinto sector, superado por comercio, servicios sociales, industria manufacturera y transporte. Inclusive, en algunas ocasiones ha llegado a estar en cuarto lugar.

Al corte enero marzo de 2012, las actividades inmobiliarias ocuparon 943.638 personas, que en el trimestre de referencia representan una variación absoluta de 258.968 empleos directos más que los reportados por las obras civiles y las edificaciones, por lo menos en estas áreas urbanas.

El impacto también se ve en el sector financiero. Los datos del cierre de 2011 muestran el buen comportamiento del crédito hipotecario y sobre todo del que atiende la adquisición del usado.

Con base en los datos suministrados por el DANE respecto a la Financiación de Vivienda, se tiene que, entre enero y diciembre de 2011, las entidades que financian vivienda desembolsaron para la compra de vivienda $7,6 billones en créditos hipotecarios, de los cuales $3,9 billones se destinaron para la financiación de adquisición de vivienda usada y los $3,6 billones restantes a adquisición de vivienda nueva.

Con respecto a lo que se contabilizó en 2010, la financiación total creció 19%, la de vivienda usada 26% y la de nueva 12%.

Durante el primer trimestre de 2012, el monto de los préstamos individuales desembolsados para compra de vivienda nueva y usada alcanzó $1,44 billones, de los cuales $731 mil millones fueron otorgados para compra de vivienda usada y $711 mil millones fueron desembolsados para vivienda nueva.

Esto corresponde a un incremento de 3,3% para el total de vivienda, respecto al mismo periodo de 2011; para vivienda usada representa un incremento de 4,5%, y para vivienda nueva un aumento de 2,2%.

Es de conocimiento que en el contexto general el mercado de financiamiento de vivienda no es de los que más peso tiene dentro del total de negocios que atiende el sistema financiero, pero sí tenemos claro que es de los que mejor se ha comportado, mostrando indicadores de calidad de cartera estables y cercanos al 3%, que están por debajo de los indicadores de la cartera de consumo y microcrédito.

En línea con lo anterior, significa que tanto la adquisición de vivienda nueva como usada se presentan como oportunidades de negocios seguros para las entidades que otorgan crédito en el país.

Ya en el plano sectorial, las actividades inmobiliarias son una continuación de la cadena de producción de vivienda, puesto que la vivienda usada, sea para compra o arriendo, no solo se presenta como un sustituto cercano del mercado de la adquisición nueva, sino que complementa el mercado de la comercialización de ambos segmentos. Esto es sustentable en el llamado efecto de filtración, que según cálculos de diferentes analistas, por la venta de cada 100 viviendas usadas se impulsa la venta de 30 viviendas nuevas, y por cada 100 viviendas que se destinan para arriendo se impulsa la comercialización de 7 viviendas nuevas.

Tomando estas cifras como referente, el panorama para este sector ‘pinta bien’ y tiene una perspectiva interesante en el futuro. No obstante, tendrá que afrontar ciertos retos, entre los más importantes se encuentran: lograr profesionalizar la actividad inmobiliaria como una forma de asegurar que cada vez existan los servicios inmobiliarios sean prestados por personas preparadas, con conocimiento del mercado y la idoneidad para realizar operaciones de compraventa, administración o arrendamiento de bienes inmuebles.

Otro de los grandes retos consiste en generar información con indicadores inmobiliarios que llene el vacío que existe en el mercado sobre la vivienda usada y el comportamiento del sector inmobiliario.

Finalmente, y aunque el TLC con Estados Unidos es una oportunidad, es importante que el sector inmobiliario colombiano mire con detenimiento cómo puede manejar la asimetría regulatoria entre los dos países, pues los servicios inmobiliarios en Estados Unidos están ampliamente regulados y en Colombia no.

Nadia Morales Hoyos,

Presidente  Ejecutiva de Fedelonjas.


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